Cuando estuvieres con él vientre con vientre, no le digas todo lo que te viniere a la mente.


Cuando estuvieres con él vientre con vientre, no le digas todo lo que te viniere a la mente.
Es decir, en las batallas de amor, obra y calla, no sea lo de aquella pelandusca que cuando, por mimito, vino a preguntarle al bobillo de turno: «¿Gozas, vida?», obtuvo de él esta grave respuesta: «Sí, señora.».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.